28 Oct, 2018

Lanzamiento de la campaña "Nosotras También Gozamos"

Acciones | Derechos Sexuales y Reproductivos

Imagen del aula donde se desarrolló el encuentro. Un conjunto de personas sentadas y otras de pie escuchan a Varina Suleiman, quien habla con un micrófono.

"El Estado argentino tiene la obligación de garantizar que las mujeres con discapacidad puedan ejercer plenamente sus derechos sexuales y reproductivos. En particular, es fundamental que las autoridades adopten medidas efectivas para asegurar que los servicios de salud sexual y reproductiva sean accesibles y que los profesionales de la salud estén capacitados para brindar una atención que respete los derechos de las mujeres con discapacidad. Sin embargo, aún quedan demasiadas cuentas pendientes en el cumplimiento de estas obligaciones”, expresó durante la presentación Sofía Minieri, abogada especializada en derecho de personas con discapacidad y una de las responsables de la campaña.

Durante el lanzamiento, que se realizó en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (Santiago del Estero 1029 – C.A.B.A.), en el marco de la clase abierta “Derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con Discapacidad: Conocerlos para disfrutarlos con autonomía”, Minieri sostuvo que “a través de la Plataforma Discapacidad y Derechos Sexuales (www.discapacidadyderechossexuales.org.ar) queremos incentivar a las mujeres con y sin discapacidad a intercambiar ideas sobre estrategias para instar al Estado a reconocer y abordar esta situación".

Las mujeres con discapacidad son objeto de un sinnúmero de estereotipos que ponen el foco, en particular, en su cuerpo, sexualidad y reproducción. En virtud de estos estereotipos, se las considera como “ángeles asexuados que no quieren o no pueden tener relaciones sexuales” y, en cualquier caso, no entienden qué es una relación sexual. 

Cuando ejercen su sexualidad, se considera que es una sexualidad descontrolada que debe ser limitada porque no se considera conveniente que tengan hijos/as porque se estima que no podrán ejercer adecuadamente el rol de madres - que parece confinado a las mujeres sin discapacidad- e, incluso, porque se teme que den a luz a un/a niño/a con discapacidad. 

En el ámbito del sistema de salud, la eugenesia, los estereotipos y los prejuicios se combinan para generar prácticas de discriminación múltiple que les impiden ejercer plenamente sus derechos. 

En Argentina, las mujeres con discapacidad encuentran un sinnúmero de obstáculos para acceder a información, bienes y servicios de anticoncepción y tomar decisiones autónomas en este aspecto. Muchas son sometidas a prácticas de esterilización quirúrgica o se les prescriben métodos anticonceptivos de larga duración sin su consentimiento. En otros casos, brindan su consentimiento para utilizar un determinado método anticonceptivo, pero este consentimiento no es plenamente libre porque está basado en información errónea o sesgada en virtud de estereotipos y prejuicios. 

En este contexto, y con el apoyo de la organización internacional Feminist Review Trust, REDI desarrolló la plataforma virtual www.discapacidadyderechossexuales.org.ar/, que ofrece información sobre cuáles son los DS y DR, así como los centros de salud que contemplan la accesibilidad a diferentes niveles y un foro de intercambio de experiencias.

“El objetivo de esta plataforma es construir un espacio donde todas las mujeres y cuerpos gestantes, incluidas las personas con discapacidad, encuentren información clara y práctica sobre sus derechos sexuales y reproductivos y, en particular, sobre los centros de salud que brindan servicios de atención que respetan sus derechos”, explicó Carolina Buceta, integrante de REDI.

Y continúa: “al brindar información sobre estos centros de salud abordamos uno de los principales obstáculos que las mujeres con discapacidad enfrentan al momento de obtener atención en materia de salud sexual y reproductiva: la falta de accesibilidad. Por dar sólo algunos ejemplos, la mayoría de los hospitales tienen rampa de acceso, pero para hacerse una mamografía la mujer tiene que estar parada, entonces ya no es accesible para una usuaria de silla de ruedas; la cartelería no está disponible en Braille, o cuando te llaman al turno, se hace directamente en voz alta por el nombre, entonces una mujer sorda o hipoacúsica necesariamente tiene que estar acompañada por una persona oyente, lo que puede afectar su privacidad”. 

Los datos de centros de salud que se encuentran en la plataforma fueron obtenidos de una encuesta realizada a mujeres de todo el país: “Si bien esta información es de actualización constante en base a los datos que nos van llegando, la poca data que hay sirve para visibilizar también que la accesibilidad es muy baja. De modo que nuestra plataforma no sólo es útil para saber dónde recurrir, sino también para comprender lo que falta”, indicó Buceta.

La plataforma es plenamente accesible para todas las personas con discapacidad. Incluye pictogramas, contrastes de colores y teclas rápidas de navegación, además de acceso sencillo al registro y comentarios en el foro de la plataforma.